Andrea Catalano y su balance TIC del kirchnerismo y del próximo Gobierno


La periodista Andrea Catalano respondió a mi cuestionario sobre balances y retos de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en el kirchnerismo y en el próximo Gobierno nacional.

Esta periodista desarrolló la mayor parte de su carrera en prensa gráfica, primero en el Diario Uno, de Mendoza, de donde es oriunda, y luego, en Buenos Aires, en el diario BAE/Infobae. Hoy escribe como “freelance” en el diario El Cronista, la revista Fortuna, BAE Negocios y en su blog Generación A.

Ganó dos premios Sadosky a la inteligencia argentina, en 2005 y 2009 (en la foto, cuando recibió este premio de manos de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner), en el rubro periodismo, y el segundo premio de la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET) en 2005.

Aunque su especialidad en periodismo estuvo marcadas en los últimos 15 años por las TIC, también le interesan otros mercados, como el de la vitivinicultura (por amor a su provincia y al trabajo del hombre), y aquellos segmentos donde el aporte tecnológico provoca una mejoras.

-¿Qué balance hace de la gestión y las políticas de las administraciones Kirchner iniciadas en 2003 en relación a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)?

-El balance tiene matices: hay cosas positivas y cosas negativas.

Mientras la administración K (Kirchner) tuvo como ministro de Economía a (Roberto) Lavagna se definieron varias políticas que favorecieron a lo que hoy se conoce como industria del software (en 2003 eso no existía).

La ley que equiparó a la actividad del software como una industria al nivel que la automotriz o la agraria y, posteriormente, la ley de promoción que le permitió gozar de beneficios fiscales durante 10 años (ley que luego se prorrogó por otro lapso similar y con mejoras en lo referido a la exportación) se aprobaron entre 2004 y 2005.

Eso impulsó al sector en su conjunto y movilizó al sector privado y a las universidades a trabajar por la disponibilidad de profesionales para responder a la demanda.

El sector del “call center” también estuvo muy impulsado en los primeros años, al punto que se crearon hasta 2008 aproximadamente unos 70 mil puestos de trabajo, más del 80% dedicado a exportación.

Pero al estar muy atado a la ventaja del cambio, cuando esto comenzó a modificarse, especialmente a partir de 2011, esto se revirtió.

Hoy existen muchas menos fuentes de trabajo en ese sector y apenas el 10% está volcado a la exportación.

Ahí faltó estrategia para reconvertir ese sector en servicios de mayor valor agregado.

Un aspecto negativo fue el vinculado con la licitación de espectro para 3G y 4G (tercera y cuarta generación).

Los intentos de crear una empresa nacional de telecomunicaciones, a través de Arsat y la frustrada Libre.ar (móvil) le hicieron perder tiempo al Gobierno para poder disponibilizar las bandas que había devuelto Movistar (a partir de la fusión Unifon-Movicom) y, así, evitar los continuos inconvenientes en 3G.

A esto se suma que fue el último país de América latina en licitar frecuencias para 4G, también con aspectos poco claros como haber calificado al grupo Vila-Manzano para convertirlo en cuarto operador, sin contar con suficiente experiencia en telecomunicaciones (y sospechas de que tampoco cuenta con los fondos suficientes para construir la red que debe construir).

Otro aspecto negativo fue el escaso rol de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) como ente rector de políticas de telecomunicaciones, especialmente a partir de 2006 cuando el arquitecto Lisandro Salas quedó al frente del organismo.

Además de no entregar licencias, ni exigir inversiones, ni controlar a los operadores de telecomunicaciones en servicio como correspondía, cabe recordar el papelón que cometió en 2009 cuando entregó a Fibertel numeración geográfica para que la compañía pudiera dar telefonía IP pero al otro día, mediante una resolución idéntica a la que la favoreció se la quitó, producto de la pelea que ya el Gobierno tenía con el Grupo Clarín.

La llegada de (Norberto) Berner a la Secom no cambió mucho las cosas.

El funcionario se dedicó a crear manuales para darle poder de reclamo al usuario.

Mucha buena intención para una regulación que no contempla, por ejemplo, obligaciones de inversiones en determinados segmentos del mercado de telecomunicaciones, y por ende tampoco las penaliza cuando no son suficientes.

La aprobación y promulgación de la ley Argentina Digital no profundizó en ningún tema vinculado con todas las aristas que tiene el sector.

Sólo habilitó a las empresas de telefonía a dar servicios de radiodifusión, entrando en colisión con la llamada Ley de Medios.

Que una y otra coexistan con contradicciones es tal vez otro de los descalabros más fuertes de esta administración porque muestra intencionalidad política en su sanción y no una política de comunicaciones.

Aunque no es estrictamente TIC, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva es otro de los aspectos más positivos de este gobierno.

-¿Cuáles son los desafíos relacionados a las TIC que enfrentará el próximo Gobierno nacional?

-La definición de políticas de control vinculadas con inversiones en telecomunicaciones en general, la sindicalización de la actividad informática, la inexistencia de una política regulatoria que contempla la convergencia tecnológica.

-¿Qué debería hacer el próximo Gobierno nacional para aprovechar –en favor del desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento– la infraestructura y la legislación (Argentina Conectada, Conectar Igualdad, satélite Arsat 1, ley Argentina Digital, leyes de promoción del software) en relación a las TIC registradas en esta última década?

-Debería tener un regulador serio, técnico, con funcionarios de carrera, que entiendan sobre el comportamiento de la industria y de cómo debe cuidarse un mercado que se caracteriza por tener grandes jugadores multinacionales (Telefónica, América Móvil), con operadores más pequeños y/o de nicho, como iPlan, las cooperativas, Metrotel, Cablevisión/Fibertel.

Las necesidades de TIC son muy grandes, especialmente en las provincias y dentro de ellas.

El Estado debe bregar porque las comunicaciones lleguen a todos, pero con una política que contemple la salud de todas las empresas, donde se impulse la competencia y no doblegar a los jugadores que le molestan políticamente.

Hay mercado para que todos hagan negocios. Pero el único árbitro es el Estado, que no cumple su rol como tal.

-En su opinión, ¿qué políticas debería desarrollar el próximo Gobierno nacional en relación a los datos abiertos en el Estado?

-Debería mostrar sus datos de gestión. Hay leyes (como la de transparencia de la administración pública) que no se aplican.

Habría que comenzar por lo que hay para, luego, avanzar hacia políticas más orientadas hacia los datos abiertos.

-¿En cuáles áreas debería enfocar el próximo Gobierno nacional sus programas de I+D+i (investigación+desarrollo+innovación)?

-En servicios de conocimiento, producción de contenidos (juegos, publicidad, series y películas, animación), en impulsar un mayor desarrollo de patentes en el ámbito universitario, en vincular más el trabajo del Ministerio de Ciencia y Tecnología con las cámaras empresarias y las universidades.

-A partir del programa Conectar Igualdad, ¿cómo debería integrar el próximo Gobierno nacional a las TIC en las políticas de educación general?

-Poner énfasis en la capacitación docente. El docente es el único guía en el aula. El debe ser el impulsor de la creación en el aula a partir del uso de herramientas digitales.

-¿Qué debería hacer el próximo Gobierno nacional en relación a los beneficios fiscales para la fabricación de productos TIC en Tierra del Fuego?

-Si el objetivo es mantener el trabajo en Tierra del Fuego, dada su geografía hostil, deberían darle a los ensambladores los dólares que necesitan para producir.

Pero se debería avanzar en una política de valor agregado, donde el software y los servicios deberían hacer su aporte, y ya no sólo para insertar aplicaciones de interés del gobierno de turno.

Y habilitar otras vías de transporte de los productos desde la isla al continente para favorecer la competencia entre los distintos medios de transporte y que no quede todo en el monopolio camionero.

-¿Qué alternativas podría adoptar el próximo Gobierno nacional para financiar a los negocios iniciales (“startups”) y el crecimiento de las empresas?

-Crear iniciativas similares a Buenos Aires Emprende, donde el Gobierno se asocia con las aceleradoras existentes para ampliar los fondos disponibles para las empresas que se incuban.

Y hacer un seguimiento sesudo de esos proyectos para evitar financiar proyectos que, en el mediano plazo, no prosperan.

Para el crecimiento de las empresas ya armadas debería disponerse de fondos más accesibles.

-Puede ahora usar compartir sus comentarios adicionales y propios.

-Si el futuro Gobierno no se ocupa de tener un regulador de perfil técnico (cosa que por lo hecho hasta ahora no augura nada en ese sentido) el merado de las telecomunicaciones continuará siendo de los más postergados en la región.

Mirar lo que hacen los reguladores de Chile, Uruguay y Brasil sería interesante para tener una idea de cómo exigir teniendo en cuenta las características del mercado.

El poder al consumidor está muy bien, pero si el Estado no vela por encima de ese derecho no sirve de nada.

Puedes leer las respuestas de otros entrevistados aquí

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