50 años, 50 amigos: Epifanio Blanco

A las 17.55 del 8 de enero de 2015 entró al Bar de Cao Epifanio Blanco, uno de mis 50 invitados para celebrar mis 50 años, una idea sobre la cual puedes leer más en esta nota.

En el viejo almacén, uno de los cafés más especiales de Buenos Aires, celebré nuestra amistad con el decano del periodismo tecnológico de la Argentina de una forma muy original, en medio de una jornada muy calurosa del verano porteño.

Epifanio, de 67 años, llegó junto a su inseparable matera y me propuso lo siguiente: en lugar de pedir un café u otra bebida, solicitar a la joven moza una botella de agua mineral sin gas, la más grande y fría que tuviera.

Mientras la moza buscaba la botella, Epifanio, maestro en el arte de preparar y cebar mate (de hecho, fue mi instructor perfecto en esas lides), armó el mate y luego sirvió tereré.

Durante casi tres horas compartimos esa refrescante variante del tradicional mate, que insumió unas tres botellas de agua mineral, acompañadas por cuatro medialunas de grasa.

En el mate de metal con el logo de Portinos (el diario de noticias de tecnología y proveedora de contenidos digitales y audiovisuales y publicitarios que cofundó, y donde trabaja mi hija Agustina), Epifanio agregó la yerba una cáscara de naranja y menta plantada por su esposa Blanca.

Epifanio es un gran relator de historias, no duda cuando habla, es enfático con la mirada y la voz, la cual nunca eleva, salvo cuando personifica algún protagonista de sus recuerdos, como por ejemplo el ex presidente Juan Domingo Perón, a quien entrevistó entre 1972 y 1973.

La charla fue desde sus comienzos en el periodismo, de la mano del gran escritor Raúl González Tuñón, quien lo inspiró con sus charlas sobre la cobertura de la guerra del Chaco, hasta 2007 cuando fundó Portinos.

Con Epifanio, además de compartir el amor por el periodismo y el mate, coincido en una práctica muy valiosa y enriquecedora: saber rodearse de jóvenes, escucharlos, formarlos, una manera de renovar la savia, como fueron esas horas de charla con una de las personas más afectuosas que conozco.

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