Experiencias estatales exitosas contra la obesidad infantil

Brasil, Canadá, Chile México, entre otros países, presentaron, junto al chef británico Jamie Oliver, experiencias exitosas para combatir la obesidad y la malnutrición infantil.

En el mundo, casi 800 millones de personas padecen subalimentación crónica y más de 2 mil millones de personas sufren deficiencias de micronutrientes.

Unos 159 millones de niños menores de cinco años tienen retraso del crecimiento y cerca de 50 millones de niños de esa edad tienen un peso bajo para su altura.

Otros 1.900 millones de personas tienen sobrepeso, y 600 millones de ellas son obesas.

«Una acción global que involucre a todos los sectores es necesaria en toda la cadena alimenticia» para reducir el hambre y mejorar la nutrición de los niños, expresó Francesco Branca, director del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La declaración de Branca tuvo lugar durante el encuentro «Acelerar los progresos nacionales en la lucha contra la obesidad y la desnutrición infantil de forma sostenible», que se realizó el 23 de mayo en forma paralela a la 69ª Asamblea Mundial de la Salud, organizada por Finlandia.

«Cuando los niños están bien nutridos pueden desarrollar todo su potencial», manifestó Juha Rehula, ministro de Salud y Asuntos Sociales de Finlandia.

Agregó que su país comenzó con las comidas escolares hace 50 años, y hoy desarrollan guías alimentarias y cooperan con el sector privado para reducir las grasas saturadas y con otros sectores para aplicar un plan contra las enfermedades no transmisibles.

El chef británico presentó su «Revolución de los alimentos«, una campaña que apunta a crear conciencia global y un cambio en la manera en que los niños acceden y consumen alimentos.

«No queremos una pelea entre el mundo de la obesidad y el del hambre. Hay espacio para que todos hagamos más: los gobiernos, los negocios y las comunidades», dijo Oliver, quien antes de la reunión difundió el siguiente video:

En el continente americano, el sobrepeso y la obesidad alcanzan proporciones epidémicas, según me informó en un comunicado .

Afectan del 20% al 25% de las personas menores de 19 años en América latina y a un tercio de los niños y adolescentes de entre 6 y 19 años en los Estados Unidos.

Los factores clave que impulsan esta epidemia son el consumo excesivo de alimentos procesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional junto con el consumo de bebidas endulzadas con azúcar (refrescos endulzados) y bajos niveles de actividad física.

Para combatirlas, los países americanos aprobaron en 2014, en el Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), un plan de acción diseñado para reducir el consumo de comida chatarra y bebidas azucaradas, haciendo que la opción saludable sea la más sencilla.

La ministra de Salud de Canadá, Jane Philpott, contó que durante su experiencia como médica en África y en su país, trabajó con niños desnutridos y otros con sobrepeso, y reconoció que «la obesidad es un problema complejo y las soluciones no son sencillas».

Philpott mencionó algunas medidas que Canadá implementó y otras que trabajará como restricciones al comercio de alimentos procesados para los niños, el etiquetado de los alimentos, y un mayor acceso a alimentos saludables para la población que habita en áreas remotas.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud de México, Pablo Kuri Morales, reconoció que «la obesidad es un gran problema de salud pública» en su país.

También relató algunas acciones que tomó México como la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, el Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS), que desde 2014 grava a las bebidas azucaradas en general y otros productos; y la reciente aprobación del dictamen del Senado mexicano que promueve la actividad física en las escuelas.

«México ha impuesto horarios en la televisión cuando no se pueden promocionar ciertos alimentos, cambios en el etiquetado y un impuesto a las bebidas azucaradas, que en un año redujo un 5% su consumo», detalló Kuri Morales, quien destacó la necesidad de una acción multisectorial para abordar la obesidad.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 2016 como el comienzo del Decenio de Acción por la Nutrición.

La iniciativa, que busca impulsar la acción internacional en materia de nutrición, es liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y la OMS, y su resolución fue patrocinada por Brasil junto con Ecuador y otros países.

Jarbas Barbosa, presidente de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil, señaló que «el nuevo decenio de nutrición confirma que vamos por la buena vía para lograr los compromisos de la Declaración de Roma sobre la seguridad alimentaria mundial y la Conferencia Internacional sobre Nutrición».

Barbosa consideró necesario llegar a las escuelas, fomentar una buena alimentación y políticas para proteger a los más vulnerables, especialmente a los niños.

«Nos hemos comprometido a reforzar las políticas en nutrición para mejorar la salud y la calidad de vida de los niños», remarcó.

El senador chileno Guido Girardi presentó la ley aprobada en su país en 2011 por la cual se comenzaron a incluir advertencias en los alimentos envasados ricos en grasas, azúcares y sal, y se restringió su venta y publicidad, como una forma de frenar la alta obesidad infantil.

En Chile, 25% de los niños son obesos a los 6 años, dijo Girardi, quien destacó que «antes no existía el derecho a saber si los alimentos que se consumían eran sanos porque la información estaba escondida en las etiquetas».

Girardi agregó que los niños en su país estaban expuestos a más de 8.000 spots de publicidad engañosa al año.

Las etiquetas identifican si los productos son altos en azúcar o en sal. En caso de que tengan alguna de esas dos etiquetas, el producto no puede venderse en las escuelas ni ser publicitado, detalló.

En los Estados Unidos algunas de las acciones tomadas para revertir esa situación fueron restringir la ingesta de azúcar, las grasas trans, y más recientemente establecer el etiquetado para que la gente sepa lo que está comprando.

Para más información sobre el Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Niñez y la Adolescencia de la OPS, hacer clic aquí.

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