Estrategias americanas para prevenir el suicidio


De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es un problema de salud pública en los países de ingresos altos y es un problema emergente en los países de ingresos bajos y medianos.

El suicidio es una de las principales causas de muerte en el mundo, especialmente entre los jóvenes.

Más de 800.000 personas en el mundo mueren por suicidio cada año, según la OMS. Esto equivale a una muerte por suicidio cada 40 segundos.

Cada año alrededor de 65.000 personas, en su gran mayoría hombres, se quitan la vida en América.

El número de vidas que se pierden cada año por suicidio supera el número de muertes por homicidios y guerras combinados.

Estas cifras no incluyen los intentos de suicidio, que ocurren con más frecuencia que las muertes por suicidio consumado.

En el marco del día mundial para la prevención del suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una nueva publicación que reúne estrategias para la prevención del suicidio en América.

“Conectar. Comunicar. Cuidar”, fue el lema de este año en el día de la prevención del suicidio, que se observa desde 2003 impulsado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), en colaboración con la OMS.

Según explicó la OPS en un comunicado que me envió, “conectar” se refiere a la necesidad de fomentar la conexión social entre personas en riesgo para prevenir el suicidio.

“Comunicar” hace referencia a la necesidad de hablar e interactuar; y “cuidar” habla de la importancia de que gobiernos y proveedores de salud prioricen la prevención del suicidio.

En esta última se enmarca la nueva publicación de la OPS, elaborada junto al Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, de México, un centro colaborador de la OMS.

El documento “provee información esencial para entender mejor las conductas suicidas y las principales estrategias para su abordaje, desde el registro hasta la evaluación de las intervenciones, tomando en cuenta experiencias en curso en la región”, describió Dévora Kestel, jefa de la Unidad de Salud Mental y Uso de Sustancias de la OPS.

El libro “Prevención de la conducta suicida” ofrece un panorama del suicidio alrededor del mundo desde la perspectiva de la OMS, incluye una síntesis del informe sobre la mortalidad por suicidio en América preparado por la OPS y presenta reportes de Centroamérica y la República Dominicana, Chile, Cuba, Guyana, México, Nicaragua y Puerto Rico.

En las últimas décadas, y en particular desde 2000, se desarrollaron varias estrategias nacionales de prevención del suicidio.

Estas estrategias abarcan varias medidas de prevención, como la vigilancia, la restricción de los medios utilizables para consumar el suicidio, las directrices para los medios de difusión, la reducción del estigma y la concientización de la población, así como la capacitación del personal de salud, educadores, policías y otros “guardianes”.

También suelen incluir servicios de intervención en casos de crisis y servicios posteriores.

El suicidio es un tema complejo, con una multitud de factores intervinientes, por lo tanto no hay una sola respuesta a este problema.

La publicación incluye capítulos sobre factores asociados con la conducta suicida donde se abordan temas como la religión y la espiritualidad, el uso de sustancias, y el papel de la personalidad en el tratamiento y la prevención del suicidio en los adolescentes.

Al final de la publicación, se discuten problemas y estrategias relacionados con los componentes metodológicos en los programas de prevención del suicidio, en un capítulo preparado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de los Estados Unidos.

“Los servicios de salud deben incorporar la prevención del suicidio como un componente central en las estrategias de salud”, sostuvo Kestel, quien consideró que “la identificación temprana de los problemas de salud mental, del consumo nocivo de alcohol y del uso de sustancias, son intervenciones fundamentales para conseguir que las personas reciban la atención que necesiten”.

El conocimiento acerca del comportamiento suicida aumentó considerablemente en las últimas décadas, sin embargo el suicidio continúa teniendo baja prioridad en las acciones de salud pública.

Más información sobre la prevención de la conducta suicida aquí.

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