Las siete horas de diferencia entre la Argentina y el archipiélago oceánico de Hawái (uso la versión castellanizada de Hawaii) me ayudaron para gozar de una Luna llena y un amanecer en Keawakapu Beach, una costa de fina arena en el límite entre las localidades de Kihei y Wailea en la isla de Maui.
Pasé la noche del 2 al 3 de diciembre de 2017 en el hotel Maui Oceanfront Days, a menos de 200 metros del inicio de la playa, que te describí en esta nota.
[googlemaps https://www.google.com/maps/embed?pb=!1m18!1m12!1m3!1d3732.1555501956905!2d-156.4485026856509!3d20.70390718617529!2m3!1f0!2f0!3f0!3m2!1i1024!2i768!4f13.1!3m3!1m2!1s0x7954dabf42813de1%3A0x50b2f68e2f943fda!2sKeawakapu+Beach!5e0!3m2!1ses!2sar!4v1547323782666&w=600&h=450]Cuando faltaban pocos minutos para las 6 de la mañana en Maui, me desperté bien descansado, aunque mi cuerpo pedía acción, porque para él ya era el mediodía en Buenos Aires.
Tomé mi cámara Canon EOS 1300D, me vestí con una malla y una remera y caminé a la playa desierta, en medio de una noche aderezada por una brisa fresca que bajaba de las montañas vecinas.
Sobre el océano Pacífico, detrás de una palmera, estaba la Luna llena, refulgente y reflejándose sobre el agua cálida.
Durante 45 minutos me dediqué a disfrutar y registrar de ese momento glorioso, cuando la noche comienza a dejar su lugar para el día.
Cuando ya clareaba sobre la playa aparecieron algunas personas que corrían y otras que observaron cómo la Luna desaparecía en el horizonte del océano Pacífico.
Al que madruga Dios lo ayuda y de yapa regala estas maravillas de su creación.
A continuación, un video y una galería cronológica de fotos de ese tiempo, donde probé diferentes configuraciones en la cámara.