¡Quedas libre!

Encorvados y encorvadas andamos por la crueldad
de formas de vivir que no dignifican,
por imposiciones que pesan más de la cuenta,
por herencias culturales que son un lastre,
por secretos que nos han obligado a callar,
por culpas que no son nuestras, pero cargamos,
por tradiciones que no nos animamos a soltar,
por repetir credos que ya no creemos,
por palabras que guardamos demasiado tiempo,
por no saber mirar a los ojos de las personas,
por no plantarnos a tiempo frente a lo injusto,
por no recibir ni dar suficientes abrazos,
por no recostarnos más en el césped
o mirar de tanto en tanto hacia las estrellas,
por escondernos de aquello que tememos,
por no pedir ayuda cuando era preciso hacerlo,
porque no nos han dejado crecer en libertad,
porque nos han forzado a andar de rodillas,
porque nos hicieron creer que era mejor
arrastrarse y resignarse que ponerse en pie
y resistir toda forma de opresión y toda tiranía.

Encorvados y encorvadas andamos por la vida,
esperando la limosna de un sistema
que margina y que excluye,
que no sana ni libera ni salva,
que condena a vivir de cara al suelo.
Encorvados y encorvadas andamos en las iglesias,
bajo el yugo de teologías que alienan
y de prédicas que curvan más y más la fe,
invalidando cualquier posibilidad
de una espiritualidad liberadora.
Encorvados y encorvadas andamos
en nuestras relaciones interpersonales,
víctimas de los patriarcados y de los fundamentalismos
que se regodean con vernos
lamiendo los pies de sus falsos dioses.

Hasta que aparece Jesús, maravilloso Jesús,
que nos abraza y nos dice:
«Que ya nadie te engañe
ni te mienta ni te excluya
ni te impida ser lo que quieras ser.
A pesar de todos los poderes
que quieran doblegarte y encorvarte
¡quedas libre! ¡Eres libre!»

Y ya nadie, nunca más, podrá encorvarnos.

Gerardo Carlos C. Oberman

Sobre Lucas 13.10-17.

Fuente: perfil del autor en Facebook.

Un comentario sobre “¡Quedas libre!”

  1. POETAS EN LA NOCHE – Nací allí por las Américas, al otro lado del charco, pero fueron cosas del azar, mi padre capitaneaba barcos y allí fue mi familia a parar. Me siento de España, de Madrid por que aquí vivo, por mis venas corre sangre Gallega , la del Ferrol amado de mi madre y por amor, soy de muchas otras partes... Mi amor a la poesía, me lo dejó Gustabo Adolfo Bécquer, pero en realidad fue una gran amiga, la que me presentó a ese mágico para mi, poeta. Los libros, las letras..., desde pequeña en el colegio, inventando obras de teatro, que de entretenimiento tanto nos servían en el patio. Después, un lapso. Y entre el tiempo mientras pasaba mi vida, la familia y el trabajo, también trabajé en teatro; no fue por supuesto nada por lucro, fue una bonita historia que con mi grupo comparto, mas de 60 representaciones por Madrid, hicimos llorar y por supuesto reír y mucho, por cierto y con eso me conformo, los agradecimientos del público, los abrazos y los besos. ahora, en esta otra etapa de mi vida, con algo más de calma física, Bécquer, me recuerda que está ahí en la estantería, con muchos más amantes de la poesía y yo los veo... ahora en mis ratos, escribo y aquí estoy, para compartir lo mio.
    POETAS EN LA NOCHE dice:

    Me ha encantado!!

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