El templo anglicano de Belgrano, una belleza que sobrevive al cemento

La Iglesia Anglicana tiene dos de los templos más hermosos de Buenos Aires. Uno de ellos es la Catedral Anglicana San Juan Bautista, el templo protestante más antiguo de América latina y el primer ejemplo de diversidad religiosa de la capital de la Argentina, y sobre el cual de conté en esta nota. El otro es la Iglesia Anglicana San Salvador, en Crámer 1844, en el barrio porteño de Belgrano.

Construído en 1896, este templo estaba rodeado originalmente de terrenos sin edificios altos. Sin embargo, hoy sobrevive a la asfixia de cemento y hormigón de las construcciones de viviendas en este barrio, uno de los mayor densidad de habitantes de Buenos Aires.

Ubicado en la mano izquierda de Crámer, que en este tramo es una avenida, sorprende porque está paralelo a la vereda y su ingreso se realiza por un costado.

El 13 de marzo de 1896 los inmigrantes británicos compraron el lote, donde el arquitecto Walter Bassett Smith proyectó los planos del templo.

Su construcción estuvo a cargo de la firma Carlos Brondi y hermanos. La piedra fundamental fue bendecida por el obispo Waite H. Stirling.

Ocho meses después 350 personas asistieron a la inauguración de la iglesia.

El 8 de noviembre de ese año, su primer capellán, Albert Tisdall, consagró el templo.

El edificio es considerado como representativo del estilo de iglesia «rural inglesa».

Si bien hubo algunas modificaciones en 1943 y 1946, la construcción mantiene los rasgos del estilo denominado gótico temprano, caracterizado por una ornamentación simple con ventanas lanceoladas que enmarcan vitrales.

No es una iglesia inglesa para ingleses, tampoco del Reino Unido o la corona inglesa.

Es una iglesia cristiana y no está cerrada a un grupo étnico sino abierta a todo el mundo.

Para visitar la iglesia, puedes ir durante la semana y también los domingos a las 11.00 cuando hay servicios religiosos y cultos.

El espacio abre también en las noches de los museos y de los templos que organiza el Gobierno porteño y en su kermese anual.

El interior de la iglesia tiene una luz fría de reflectores. Supongo que la congregación eligió esta opción porque se trata de una iluminación potente y de bajo costo aunque al precio de no realzar sus bellezas arquitectónicas.

El templo tiene un jardín que lo separa de la vereda de Crámer, y en él hay un par de palmeras, que le dan un toque verde que contrasta con el gris de los edificios vecinos y combina bien con las paredes de la iglesia.

Visité este templo la noche del 27 de septiembre de 2019 con motivo de una reunión especial en la que participé en uno de sus salones contiguos.

Fotografié este hermoso templo con un teléfono móvil Motorola One Zoom. Puedes ampliar las fotos de la siguiente galería haciendo clic sobre ellas.

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