Ariel Torres: ¿cuál es tu saldo personal del confinamiento por la pandemia?

Las siguientes respuestas forman parte de la encuesta “Covid-19: ¿cuál es tu saldo personal del confinamiento?”. Más información sobre este sondeo aquí. 

-A ocho meses del inicio del confinamiento, ¿cómo llevaste este tiempo? Puedes responder con frases cortas o explayarte. Por ejemplo, desde un lacónico “Bien, sin grandes problemas” hasta una crónica de una página de extensión, con una evolución de tu experiencia desde el inicio a hoy.

-Salvo porque echo de menos la Redacción del diario, lo pasé sin mayores inconvenientes. Pude trabajar de forma remota sin tener que comprometer casi nada, excepto la presencia en el aula, que considero importante, pero, en el caso de mis asignaturas, no resultó grave. Y en cuanto a mi vida personal, tengo una casa grande con jardín, así que quejarme sería un verdadero pecado. Marisol está más que habituada al teletrabajo, de modo que tampoco sufrió percances; de otro modo, y por obvias razones, eso habría terminado por afectarme.

-¿Cómo manejas ahora tu tiempo en el marco del aislamiento, en comparación a la era previa a la pandemia? ¿Adoptaste y consolidaste una nueva rutina que la mantendrías en la post pandemia? Si es así, te invito a describirla. Por ejemplo, realizar ejercicios de gimnasia a la mañana o una meditación espiritual.

-Mayormente, sigo haciendo lo que hacía antes, respecto de los horarios; es decir, nunca fue demasiado importante cuánto tiempo le dedicaba a algo, sino que quedara impecable. En eso, siempre fui resultadista. El tema ahí es que cuando ponés la vara muy alta, terminás trabajando más horas, y desde casa esa tentación es todavía más fuerte. Posiblemente, además, estoy haciendo task switching muchas más veces por día, y claramente me ayudó el no tener que invertir una hora y media o dos por día en trasladarme.

-¿Descubriste en este tiempo de aislamiento una película, libro, música, serie de TV, juego o videojuego, y que podrías recomendar?

-No. Le dediqué gran parte de mi tiempo libre a mi huerta. Música oigo prácticamente todo el día desde siempre (eventualmente, además, la escucho). No miro series. No estuve casi leyendo, pero sí escribiendo literatura. Vi algunas películas buenas, pero uno de los efectos de la cuarentena es que difumina el tiempo. Por lo tanto, no tengo claro si las vi antes o después del 20 de marzo (#facepalm).

-¿Cómo afectó el aislamiento a tu trabajo? ¿Seguís hoy con el trabajo en forma remota? ¿Cambiaste de trabajo’ ¿Iniciaste uno nuevo?

-La respuesta, arriba. No inicié ningún trabajo nuevo. Es decir, sigo en LA NACION y dictando clases de la Universidad de Palermo.

-¿Aprovechaste este tiempo de aislamiento para realizar alguna tarea o alcanzar una meta personal postergada? Si es así, ¿cuál fue? Por ejemplo, una copia de seguridad de la computadora, ordenar tu biblioteca.

-Mi biblioteca es tal vez un poco excesiva para ordenarla en ocho meses, jajaja. Los backups aquí se hacen de forma automática todas las madrugadas. Mis metas, según siento, se alcanzan toda vez que se publica un texto en el que puse todo lo que un escritor y un periodista pueden poner. Fuera de eso, planté un ceibo (que ya ha florecido), un limonero (que está enraizando), un maracuyá (va como piña, por suerte), tres gardenias (no les gusta el suelo alcalino, así que de momento no están prosperando) y soja; sí, soja, para preparar edamame. Aparte de eso, coseché semillas de rúcula y pimiento y pronto llegarán las de perejil, que de todas maneras ya está creciendo de forma espontánea (porque sí le gusta el suelo alcalino). Ah, también aprendí a hacer helado de menta (tengo toneladas de menta) sin usar máquina.

-¿Aprovechaste este tiempo de aislamiento para crecer en tus capacidades físicas, mentales, espirituales, laborales, profesionales? Por ejemplo, un curso por Internet, finalizar una tesina.

-Nada de eso. Pero cumplí años. No es poco.

-Durante el aislamiento, ¿desarrollaste o tuviste reacciones como ansiedad, aburrimiento, desánimo, depresión o rabia? ¿Cómo las enfrentaste y superaste o tratas hoy con ellas?

-No, no tuve ninguna crisis de ese tipo. Es cierto que me han tocado situaciones bastante duras, especialmente siendo muy joven, así que, aunque entiendo que el aislamiento es algo irritante, me parece que ya estoy curtido. Además, de nuevo, me parece mal quejarse cuando hay personas a quienes la cuarentena les destrozó sus medios de vida. Creo que mi deber con mis compatriotas es apretar los dientes y no quejarme, en este contexto.

-¿Cuáles fueron las principales enseñanzas, ganancias y pérdidas que te deja este tiempo de confinamiento? Puedes incluir diferentes campos, como el personal, el bienestar físico y espiritual, el laboral, etc.

-No muchas, a decir verdad. Puesto que hace poco más de tres años me mudé a una casa que diseñamos desde cero en un lugar al que siento como mío (semirural, en estrecho contacto con la naturaleza), lo único que eché de menos en el día a día fue la Redacción. También el ver a mis amigos, claro. Pero nos encontramos ante una situación muy extrema, y esos sacrificios tienen sentido. Dicho de otro modo, no lo sentí como confinamiento. Eso sí, después de ocho meses me siento todavía un poco inseguro al manejar. Es lógico.

-Espacio libre para que agregues aquello que no aparecía en el cuestionario y que consideras que vale la pena mencionar.

-He dedicado mucho tiempo a leer sobre el SARS-CoV-2 en las revistas científicas. Su potencial para hacer daño es mucho mayor de lo que tendemos a creer. Mi postura es la de ser extremadamente cauteloso hasta que a) aparezca un tratamiento validado por las autoridades médicas, b) una vacuna validada (y eso lleva mucho más tiempo del que están anticipando) o ambas cosas simultáneamente.

Ariel Torres

Soy periodista y editor de tecnología del diario LA NACION de Buenos Aires.

Puedes leer las respuestas del resto de los encuestados aquí. 

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