(A la luz de Mateo 5:17-18)
Se apagará el sol
sobre los poderes del mal
y se desmoronarán los tronos
construidos sobre las dignidades robadas;
pasarán el cielo y la tierra
y dejarán de ir y venir las olas del mar,
antes que la justicia deje de gritar,
obstinada e insumisa,
desde la boca de las gentes humildes
que transitan la existencia
por las fronteras de la dignidad.
Dejarán de titilar las estrellas,
callará el viento su voz
y desaparecerá para siempre la luna
antes que la voz profética sea silenciada.
Porque no vino el Jesús del látigo trenzado
a maquillar la ley del mercado
ni a perfumar la violencia
con incienso religioso.Vino a darle voz y fuego apasionado
a todas las víctimas de sistemas
que despojan y destruyen,
que explotan y marginan,
que persiguen y matan,
que abusan y excluyen,
que pisotean y vulneran derechos,
que violan y siguen impunes
su ambiciosa carrera tras el poder.Los pueblos tienen memoria
y se nutren de ella para la resistencia,
para sostener tiernamente la esperanza,
para amasar solidaridades
y sembrar sueños que no mueren,
para abrazar las diversidades,
para desvestirse de todos los miedos
y bailar desvergonzadamente
ante los dictadores de morales hipócritas.“Yo les aseguro que pasarán el cielo y la tierra
antes que un punto o una coma de mi voluntad se pierdan”.
Gerardo Carlos C. Oberman
Fuente: Perfil del autor en Facebook.
Si te gustó o sirvió algo que publiqué, te ofrezco dos alternativas para agradecer y permitir la continuidad de mi trabajo en Bahía César:
Te invito a suscribirte gratis al boletín semanal de Bahía César para recibirlo en tu correo electrónico. Ingresa tu e-mail aquí.





