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Este 18 de agosto de 2026 cumplo 40 años de ejercicio ininterrumpido del periodismo. Un día como hoy, pero en 1986, comencé a trabajar en un medio de comunicación, y desde esa fecha nunca dejé de ejercer este oficio que es mi vocación.

Mis inicios en Radio Splendid

Comencé mi carrera en el periodismo profesional el 18 de agosto de 1986, en la gerencia de noticias, conocida como «el informativo», de Radio Splendid, cuyas instalaciones se encontraban en el edificio de Arenales 1925, en el barrio de Recoleta, Buenos Aires.

Había cumplido recientemente los 22 años. Conseguí esta oportunidad laboral a modo de prueba gracias a las gestiones de mi tío y homónimo, César Dergarabedian.

Exsede de Radio Splendid donde comencé a trabajar en periodismo

Portón de Arenales 1925, donde funcionó Radio Splendid. Hoy es la sede de una empresa de musicalización de fiestas. Fotografía propia tomada el 21 de julio de 2024.

Una rutina de aprendizaje con cintas y auriculares

Mis primeros meses en la radio estuvieron marcados por una rutina particular. Ese lunes, en mi primera mañana de trabajo, me recibieron Norberto Salguero, gerente del informativo, y Andrés Zabala, productor general del noticiero. Además, compartía una oficina muy reducida, sin ventanas ni ventilación, con el productor Claudio Martínez.

Trabajaba de lunes a viernes, de 8.00 a 12.00, una labor que desempeñé durante un par de meses a modo de entrenamiento. Mi primer rol consistió en sentarme en una pequeña sala vidriada a escuchar con auriculares unas cuatro o cinco entrevistas diarias, grabadas en cintas magnéticas de carrete abierto.

Estas notas, realizadas por Salguero en el ciclo matutino de la radio y seleccionadas por Zabala, solían ser a políticos, funcionarios y economistas. Debía tomar apuntes a mano de las citas textuales más relevantes en un cuaderno.

Periodismo cinta magnética de carrete abierto

La Olivetti Lexikon 80 marcaba el ritmo de la redacción

Con los apuntes listos, iba a la redacción a escribir gacetillas de prensa en una gastadísima máquina de escribir Olivetti Lexikon (en países hispanoparlantes se la conoce como Lexicon) 80, como la de la fotografía superior, con papel carbónico de por medio.

Como los teclados estaban muy duros por el uso constante de varios redactores, debía golpear las teclas con fuerza para arrancarles algo de tinta, una costumbre física que me quedó grabada para siempre, incluso hoy que uso teclados de computadora.

Cada golpe de tecla marcaba el ritmo de mi trabajo. Su sonido metálico llenaba esa pequeña redacción y exigía precisión: no había textos borradores ni líquido corrector, solo atención y mis primeros pasos profesionales en el oficio.

En el siguiente video se puede escuchar el sonido de esa Olivetti. Igual que la persona del video, escribo con dos dedos, pese a que hice un curso de mecanografía en las Academias Pitman:

Las gacetillas viajaban en sobre hasta las agencias y los diarios

Como no existían Internet ni el fax en la redacción, las copias carbónicas de las gacetillas se ensobraban y se enviaban con un cadete a las secciones de política y economía de agencias de noticias como Télam, Diarios y Noticias (DyN) y Noticias Argentinas (NA), además de algunos diarios.

El objetivo era que esas agencias y los diarios impresos porteños citaran al día siguiente las declaraciones dándole crédito a la radio. Cuando esto ocurría, mi alegría era inmensa, comparable a convertir un gol en un partido de fútbol.

El ascenso a redactor de planta permanente

En octubre de 1986 fui promovido a la planta permanente de la radio como redactor, lo que cambió mis tareas y mis horarios: pasé a trabajar de madrugada, a las 4.00, para escribir los panoramas de noticias que se leían al aire entre las 7.00 y las 9.00.

Despertar cada mañana a Roberto Di Sandro

A las 6.00 tenía la singular tarea de oficiar de «despertador telefónico» de Roberto Di Sandro, el histórico decano de los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno. Tras despertarlo, Di Sandro grababa telefónicamente en una cinta abierta la agenda diaria del expresidente Raúl Alfonsín.

Gratitud hacia mis mentores y compañeros de Radio Splendid

Recuerdo con enorme cariño y gratitud esa época inicial en Radio Splendid, donde trabajé hasta octubre de 1992, gracias a las lecciones profesionales y humanas, imborrables, que recibí de mis mentores Salguero y Zabala, así como de colegas y compañeros como Claudio Martínez, Horacio Etcheverry, Roberto Piacenza, Raúl Prais y Gustavo Dante.

Más recuerdos de aquellos primeros años

En las siguientes notas hay más recuerdos de aquellos tiempos iniciales en el periodismo:

Triunfo millonario para celebrar mis 28 años en el periodismo

38 años en el periodismo: un recuerdo personal de radio Splendid

Somos periodistas

Nota de R.: si haces clic en algunas de las notas mencionadas en este artículo, verás que en algunas aparece tachada la fecha «17 de agosto». Con el paso de los años confundí la fecha real, el 18, con el 17, pero cuando escribí este artículo y fui a chequear el día, comprobé que el 17 de agosto fue un domingo, cuando solo había un turno de guardia en el informativo, así que corregí ese error.

Aunque en 1992 dejé de trabajar en radios, guardo un hermoso recuerdo de ese medio, como lo compartí en estas notas.

¿Qué significa la radio para vos?

Un regreso personal y dominical a la radio

Puedes ver mi trayectoria profesional de estos 40 años en mi perfil de LinkedIn.

Cuando empecé a trabajar en este artículo, escribí un bosquejo de homenaje y gratitud a las personas que fueron imprescindibles para mi desarrollo profesional y, sin saberlo entonces, instrumentos de bendición de Dios en mi vida. Sin embargo, lo descarté porque hubiera quedado muy extenso, y decidí enfocarme en mis inicios de hace 40 años.

Gratitud a mi esposa y a mis hijas

Antes de terminar, mi gratitud a mi esposa Cristina, que desde hace 39 años es mi soporte para que pueda trabajar en lo que es mi vocación. Ese apoyo fortaleció mi compromiso con este oficio reflejado en nuestras dos hijas: María, quien cuando falleció, a los 17 años, en 2008, tenía decidido estudiar periodismo; y Agustina, quien eligió esta profesión para graduarse y trabajar al inicio de su carrera laboral.

En agosto de 2014, en la primera cobertura que Agustina hizo para Portinos, el medio de comunicación digital donde ella trabajó bajo la dirección de mi querido amigo y colega Epifanio Blanco, también en esta foto.

Una cita que suscribo por completo

Concluyo con una cita de un escrito de mi amiga, compañera y colega Andrea Delfino, que suscribo por completo y que compartí en 2015 en este artículo:

«Porque un día soñé con escribir, contar qué pasa, no lo que pasó sino aquello que necesitamos saber cada día. Porque la tozudez siempre fue una de mis características. Porque conté con el apoyo de mis viejos quienes llenos de miedo me dejaron volar y crecer… (…) Y pasaron cosas, algunas las conté, otras las viví y las peleé. Porque en esta profesión, como en todas, lidias con claros y oscuros. Porque no se hace periodismo a solas y desde un atril. Se hace caminando, discutiendo, aprendiendo y especialmente escuchando. Porque hoy miro atrás y veo que no lo hice tan mal. Porque pienso y siento que aún hay mucho por aprender y por contar».


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César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano. Elegido por Social Geek como uno de los "15 editores de tecnología más influyentes en América latina".

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