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(A la luz del evangelio de Juan 2)

Los espacios de encuentro del pueblo de Dios,
deben ser espacios de fiesta,
de abrazos, de vida compartida,
de solidaridad, de proyectos de vida,
de danza y de esperanza.
Jesús caminaba hacia ese espacio festivo,
luego de haber transformado
la tristeza de una boda sin vino
en un renovado tiempo de alegría.

Pero encuentra el negocio armado,
el afán de lucro instalado,
impune la explotación del débil,
irreverente la codicia,
desnuda la ambición,
el dios mercado en su orgía devoradora.
Allí, donde debía estar el espacio
de la comunidad celebrante,
no había más que un templo al dinero
y un culto salvaje a Mammón.

Por eso las cuerdas,
por eso el látigo,
por eso la furia de un Jesús
que no esconde sus pasiones
ni sus convicciones
cuando los valores que sostienen
el entramado de una sociedad
son públicamente agraviados
y cuando los espacios
en que deben florecer
las miradas tiernas,
los genuinos intercambios de afectos,
las manos que dan y se dan,
los brazos que sostienen y contienen,
las palabras que acarician y animan,
las acciones que siembran y construyen,
son avasallados por la prepotencia
de las fuerzas del mal vivir.

Jesús destruye un modo de relacionarse,
una manera de construir ciudadanía,
un modo de entender la vida
y de vivir el encuentro como pueblo.
Destruye la hipocresía de quienes “creen ser”,
de quienes usurpan el espacio
alejándolo de aquello que debe ser.
El Maestro los conocía a todos,
tal como nos conoce a nosotros.
“No hagan un mercado de la casa de mi Padre”…

¡Cuántos de nuestros espacios de encuentro
deberían ser purificados
por aquellas cuerdas sanadoras
y por aquellas palabras proféticas!
¡Cuántas actitudes, cuántas, deberías
echarse fuera de los espacios
que debieran reunirnos
para afianzar vínculos,
para celebrar el milagro de la vida,
para renovar compromisos y sueños
y para trabajar, juntos y juntas,
por el otro mundo posible
que aún nos debemos.

Gerardo Oberman

Fuente: Red Crearte, bajo Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina.

Ilustración: «Expulsión de los mercaderes del templo»,  de Cecco del Caravaggio, 1610, Staatliche museen, Berlin, Alemania.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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