Así fue como nació Jesús

«Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso.»

Evangelio de Mateo 1.18, Biblia en traducción en lenguaje actual, TLA.

Así fue como nació Jesús,
abrazado por la ternura
de una madre primeriza,
llorando al respirar el primer aire
de un mundo que había olvidado a Dios.

Así, porque la divinidad se vistió de humanidad
y porque la humanidad se hizo cuna de la divinidad.

Así, porque el amor no quiso quedarse encerrado
en cielos lejanos, desentendido de la vida.

Así, porque la solidaridad necesitaba un rostro
y la gracia quiso hacerse palabra
y la misericordia gesto concreto
que sana, que libera, que restaura,
que levanta a quien cae,
que es caricia para quien llora,
que es aliento para quien flaquea,
que es fortaleza para quien se siente débil.

Así fue como nació Jesús,
de una jovencita sin marido,
para escándalo de las morales pacatas.

Así, sin techo, sin cama,
sin más reparo que el de una cueva,
sin más adoración
que la de simples obreros socialmente mal vistos,
sin más reconocimiento
que el de unos extranjeros que ni siquiera
creían en el mismo Dios de las escrituras.

Así, superando miedos e incertidumbres,
peregrinando los rumbos del misterio,
abriéndose a la creativa voluntad
de la divinidad que buscaba hogar
entre las gentes sencillas,
entre las esperanzadas personas
que no habían olvidado las promesas,
entre las mujeres y hombres
dispuestas a hacerse parte
del proyecto del mundo nuevo,
del advenimiento definitivo de la luz.

Gerardo Carlos C. Oberman

Fuente: perfil del autor en Facebook.

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