La embajada de Serbia, una reserva del estilo ecléctico en Recoleta

La embajada de Serbia en el barrio porteño de Recoleta se encuentra en un entorno de fuerte renovación, donde se prioriza la altura por las vistas hacia la plaza Rodríguez Peña, explotando al máximo la altura por el valor inmobiliario, y la proximidad de la avenida Callao.

En ese contexto, el edificio ubicado en la esquina de Rodríguez Peña y Marcelo T. de Alvear se distingue por sumar valores referenciales a partir de su calidad arquitectónica y una implantación en esquina resuelta a través de un volumen rotado.

El edificio fue diseñado por el arquitecto e ingeniero uruguayo Arturo Prins, con la coautoría del arquitecto Oskar Ranzenhofer, nacido en Viena.

Ambos formaron uno de los estudios más importantes de Buenos Aires, con la colaboración de Terencio Gianotti y Mario Palanti, y tuvieron gran influencia en la arquitectura porteña de las primeras décadas del siglo XX.

El edificio es de lenguaje ecléctico, apelando al repertorio clásico con rico lenguaje y una expresión muy marcada de los almohadillados, las molduras y la ornamentación en general, rematando con una mansarda de pizarras.

Conserva un alto grado de autenticidad en los elementos constitutivos de su fachada ecléctica.

Inaugurado en 1909, tuvo como destino a lo largo de su historia un uso de vivienda de la clase alta de su época y hoy es sede de la Embajada de Serbia, aunque lamentablemente luce descuidado.

Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas el 116 de diciembre de 2019 con un teléfono móvil Motorola One Macro.

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