Una encuesta revela cómo leemos los argentinos

Los resultados de la encuesta nacional de lectura en la Argentina «Cómo leemos», basada en la respuesta de 7.186 personas de todo el país y todas las edades, presentados el 28 de mayo en una conferencia virtual, revelan que el 62 por ciento de los lectores argentinos utiliza libros electrónicos pero pocos los pagan.

El trabajo, impulsado por la empresa Proyecto451, que dirige mi apreciado colega y editor Daniel Benchimol, se presentó en vivo en YouTube y Facebook y contó con la presencia de cerca de 400 personas.

La encuesta fue llevada adelante por un equipo de sociólogos con experiencia en estudios de mercado y conocimiento de esta industria.

Según explicó Benchimol en un boletín de su empresa, se realizaron al inicio 25 entrevistas en profundidad que permitieron elaborar el cuestionario final, compuesto por 50 preguntas y que demandó en promedio 15 minutos a cada persona responderlo.

Los ejes estuvieron puestos en la forma de acceso y lectura de libros tanto en formato físico como digital.

Las principales conclusiones son las siguientes:

  • En la Argentina predomina un lector híbrido, que lee en ambos formatos. Un 62% de los encuestados contestó que lee a lo largo de un año por igual libros en papel y digitales en diferentes momentos y para diferentes tipos de contenidos.
  • La principal razón por la que no leen los que no leen o perdieron el hábito de la lectura es la falta de tiempo seguida del precio de los libros. Cuando se profundizó sobre qué le restaba tiempo a la lectura, lo primero es el trabajo, lo segundo son las tareas domésticas y lo tercero son las redes sociales. En la Argentina los usuarios en promedio permanecen 3:18 horas por día en las redes sociales. El mito de que Netflix le quita tiempo a la lectura queda por lo menos descartado ya que solo representó un 11% de las respuestas.
  • El libro en papel se asocia con la desconexión: con la lectura en vacaciones, en los fines de semana, y en contenidos más vinculados con el ocio o con la ficción: novela, cuentos y policiales. El libro en digital está más vinculado a una cuestión utilitaria: se accede con mayor frecuencia en el trabajo, en los momentos de transporte, y los contenidos donde se pondera por igual que el libro en papel suelen ser los académicos, los técnicos, libros de derecho, economía, arquitectura, entre otros. De cualquiera manera en todos estos casos se encuentran lectores que leen unos u otros contenidos en todos los formatos.
  • La biblioteca personal física tiene un valor enorme y es tal vez el principal argumento de los lectores al momento de ponderar el libro físico. De hecho un 38% de los encuestados señaló que bajaban los libros digitales y luego, si les gustaba el libro, lo iban a comprar en formato papel para atesorarlo.
  • Existe una distancia muy importante en el precio que los lectores están dispuestos a pagar por los libros digitales (cercano a los 3 dólares) y los que oferta la propia industria (entre 5 a 10 dólares). El principal reclamo de los lectores pasa por sentir que el libro digital cuesta casi «lo mismo que un libro en papel». También hay una crítica relacionada a la falta de oferta: 31% de los encuestados señaló que se bajó gratis el libro (legal o ilegalmente) pero que lo hubiera pagado si lo encontraba tanto en digital como papel.
  • La librería física cumple un rol fundamental como espacio de descubrimiento de libros: es el principal lugar que señalan los lectores al momento de decidir una compra de libros físicos, y también es importante incluso para quienes luego van a comprar un libro digital. Es importante reflexionar sobre el rol que tiene la librería no solo como espacio de venta de productos sino como eje central en el descubrimiento de títulos.
  • La propuesta de un «Netflix» de los libros tiene una amplia aceptación. Un 32% señalo que estaría dispuesto a suscribirse sin dudas, y que pagaría cerca de 5,3 dólares al mes, y un 50% adicional señaló que lo haría dependiendo del precio, y posiciono su tarifa esperada en 4 dólares. La encuesta fue totalmente anónima y no había compromiso alguno por parte de los lectores como para señalar que estaban dispuestos a pagar por contenidos digitales.

Puedes acceder a un detalle mayor de los resultados aquí.

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