Periodismo, divino tesoro, más allá de todo


Nota de R.: Como sucedió en 2014, es un honor y un placer personal ceder el espacio de este blog a otra persona. Se trata de Adrián Taccone, amigo, compañero y colega, quien cubrió el Mundial de fútbol Rusia 2018, y me envió la siguiente nota para Bahía César. Recomiendo leer su trabajo en su blog Taco Mundial, que te mencioné aquí. ¡Muchas gracias, Adrián!

“Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades”.

Así dice la definición de periodismo, según la Real Academia Española (RAE).

Sin embargo, esa definición no expresa que hacer periodismo es también tener pasión por lo que uno desea concretar, que detrás de una cobertura -cualquiera sea- hay sueños, anhelos y un sinfín de situaciones que a veces son entendidas y -en pocas ocasiones- bien remuneradas.

Pero cuando cada año llega el Mundial de fútbol organizado por la FIFA, la adrenalina por estar presente en uno de los mayores encuentros del deporte, sin dudas hace que muchas cosas vuelvan a producir esa hermosa sensación de estar ahí.

Así fue un poco el recorrido en el Mundial de Rusia 2018. Porque cubrir un Mundial no es sólo estar en los estadios, también significa planificar una logística muy grande, con sus ventajas y desventajas.

En Rusia 2018 el gobierno del presidente Vladimir Putin le otorgó a los hinchas, con su correspondiente Fan ID (registración), y a los periodistas, los pases gratis para los transportes públicos de pasajeros, en metro, tren o lo que fuera.

Eso facilitó gran parte de la logística, aunque algunos periodistas debieron tomar aviones para cubrir las grandes distancias entre sedes.

La gran ventaja fueron los pasajes gratis en los trenes que puso el Gobierno ruso, porque tenían camarotes para dormir y pasar el trayecto de la mejor manera posible con colegas de otros países.

Para cubrir un mundial el proceso de registración de un periodista puede llevar varias semanas, aunque la gente piensa que es sencillo.

Las acreditaciones son reguladas por la FIFA, a través de cada asociación nacional.

En el caso de la Argentina es la AFA, y el periodista debe enviar una nota de su medio o personal, si es “freelance”, e ir a retirarla a uno de los centros de acreditación del Mundial.

En Moscú hubo centros en los estadios del Spartak y Luzhniki. Así sucedió en mi caso, que retiré en el estadio Luzhniki mi credencial -con una cara por demás cansada del viaje- y de esa manera tenía ingreso al estadio, al centro de prensa, y a las zonas de las conferencias de prensa y zona mixta con jugadores.

Pero si bien el periodista en un Mundial puede cubrir cualquier partido -con la salvedad de las distancias- debe primero pedir la entrada a través del sitio de la FIFA (www.fifa.com) en un canal creado en forma exclusiva para periodistas.

La FIFA aprueba o desaprueba el pedido del periodista, siempre teniendo en cuenta que los periodistas de los países que juegan ese partido tienen prioridad.

El periodista debe cumplir determinado requisitos e imposiciones de la FIFA en el torneo, como no ingresar a lugares que la credencial no lo permita y respetar los tiempos de la entidad.

Para la primera fase se eligen los partidos que se desean cubrir. En mi caso elegí los tres de la Argentina: ante Islandia, Croacia y Nigeria; y además, el partido inaugural entre Rusia y Arabia Saudita, el duelo entre Bélgica y Túnez, México y Alemania y Serbia y Brasil, todos jugados en Moscú.

A esos encuentros se les sumó el partido que jugaron en la ciudad de Nizhni Novgorod Uruguay y Francia por los cuartos de final.

Si el periodista no puede llegar a cubrir el partido solicitado, debe anular el pedido lo antes posible.

Si no lo hace, el castigo por no retirar dos entradas de cotejos es la anulación de los próximos pedidos.

Otra de las cosas más atractivas es conversar con colegas de diferentes medios y países. Se habla todo el tiempo de fútbol, pero también de periodismo, y en el caso de Rusia, conocer un país increíble.

Reconozco que cubrir un Mundial de fútbol es lo máximo que al menos a mí me emociona y me llena de placer, y a veces la emoción por encontrar una palabra, una frase o una idea que refleje lo que muestra un momento o una acción.

Un Mundial de fútbol es un gol. Es entusiasmo. Es dinero. Es pasión, pero también es una manera de contarlo, de vivirlo y transmitirlo. Por eso es tan maravilloso.

Nota de R.: las fotografías de esta nota pertenecen a Adrián.

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