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BeNomad es una empresa inicial («startup») que lanzó una aplicación de espacios de trabajo, a la manera del programa de la empresa Uber, de traslado de personas en vehículos automotores.

La pandemia de coronavirus y el confinamiento social para ralentizar su propagación generó un crecimiento histórico del teletrabajo.

Esta tendencia desnudó los problemas asociados al trabajo desde el hogar: problemas de conectividad, falta de espacios adecuados, y la coexistencia conflictiva de las rutinas familiares con las laborales.

Tres argentinos comenzaron hace dos años el desarrollo de BeNomad, una compañía inicial cuyo propósito es que profesionales independientes, «freelancers», estudiantes y empresas que buscan dar una mejor experiencia de trabajo a sus equipos, puedan elegir los espacios donde desarrollar sus actividades en forma adecuada.

La propuesta incluye la oferta de un menú de opciones contenidas en una aplicación donde, por geolocalización, pueden seleccionar sitios acondicionados en hoteles, bares y restaurantes.

Con el pago de una membresía pueden disponer de lugares confortables, con conectividad buena y en función de sus necesidades de cercanía y comodidad, sea la propia o la de las personas con las que necesiten interactuar, durante el tiempo que lo necesiten.

La aplicación de BeNomad también tiene reseñas de los espacios que integran la red, la posibilidad de suscribirse a las distintas membresías y hacer reservas y el acceso a las calificaciones que cada usuario deja tras utilizar un espacio.

Según me informó la compañía en un comunicado, ya tiene firmado acuerdos con espacios premium ubicados en Buenos Aires y sus alrededores y La Plata, y prevé alcanzar los 70 lugares en febrero.

El servicio ofrece distintos tipos de membresía de acuerdo con el perfil de usuario: Corporate (B2B); Flat (sin límite de uso) y hasta una opción ultra flexible de membresía temporal, por hora.

“La idea es que sea más caro no deberlo tenerlo”, dijo Pablo Di Filippo, director general ejecutivo de la compañía.

El equipo fundador de BeNomad, que inició con una primera ronda de inversión en la que obtuvo fondeo por 150.000 dólares, está integrado, además, por Pablo Alemán como director de operaciones, y Alan Packer, tercer cofundador.

Di Filippo y Alemán se conocieron en la empresa Telecom y confluyeron luego en WOP, una agencia de marketing digital con presencia en la Argentina y España.

Entre los clientes de WOP estaba Hausler, empresa dedicada al servicio de alquiler de cajas de seguridad privadas y salas de negocios seguras, una de las compañías fundadas por Packer, quien a su vez es fundador de otro emprendimiento, Pronto Wash, especializada en lavado ecológico y con franquicias en 30 países.

“BeNomad nace con un fuerte componente colaborativo. Se trata de conectar la necesidad del usuario, que podrá trabajar donde lo necesite en el momento en que lo necesite y con las condiciones de confort y operatividad que se adapten a sus cambiantes requerimientos, con las de los propietarios de bares y restaurantes que obtendrán mayor volumen de ventas en tiempos ociosos, ingreso de nuevos clientes por pertenecer a la comunidad BeNomad, mayor visibilidad y exposición de su marca e instalación WiFi de alta velocidad como elemento diferenciador a cargo de la aplicación”, explicó Di Filippo.

Licenciado en administración de empresas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), con especialización en marketing en la Universidad de San Andrés, Di Filippo tiene 42 años.

Casado, con dos hijos de 10 y 13 años es nómade de alma: nació en la capital chubutense de Rawson, y migró de pequeño con su familia a España.

“Los tres pilares clave diferenciales de nuestra propuesta son, por un lado, los lugares, confortables, tranquilos, ubicados en puntos estratégicos y adaptables a la necesidad de trabajar remoto, sólo o en equipo, con posibilidad de tener reuniones y eventos de trabajo, con colaboradores o con clientes; por otro lado, la conectividad, que es de excelencia, robusta, y que nosotros proveemos como parte del diferencial de la propuesta más el soporte técnico; y por último, el beneficio económico a través de membresías accesibles y por los descuentos en los consumos y en los amenities que el usuario consigue por formar parte de la comunidad”, detalló Di Filippo.

“A los dueños de los bares y restaurantes no se les cobra nada por formar parte de la comunidad y tienen el beneficio, entre otros, de monetizar espacios que quedan ociosos en determinados momentos del día, como puede ser la cafetería de un hotel que queda vacía después del desayuno, o reacondicionando habitaciones que no se cubren en determinados momentos, o el espacio de un restaurante que se vacía entre el almuerzo y la cena”, señaló Packer.

“La apuesta es que sumen nuevos clientes que no son los tradicionales que se hospedan en el hotel o que comen en el restaurante y que conforme a todas las oportunidades que brinda el espacio puedan hacer uso de estas, generando mayor movimiento económico al lugar”, agregó Packer.

“Para las empresas, el beneficio es que a través de nuestra plataforma puedan darle flexibilidad y una mejor experiencia de trabajo remoto a sus empleados, al tiempo que obtienen una disminución en sus costos por alquiler o mantenimiento de sus oficinas”, completó.

César Dergarabedian

César Dergarabedian

Soy periodista. Trabajo en medios de comunicación en Buenos Aires, Argentina, desde 1986. Especializado en tecnologías de la información y la comunicación. Analista en medios de comunicación social graduado en la Universidad del Salvador. Ganador de los premios Sadosky a la Inteligencia Argentina en las categorías de Investigación periodística y de Innovación Periodística, y del premio al Mejor Trabajo Periodístico en Seguridad Informática otorgado por la empresa ESET Latinoamérica. Coautor del libro "Historias de San Luis Digital" junto a Andrea Catalano.

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