50 años, 50 amigos: Noemí Cristiansson de Canclini

A las 16.45 del 13 de febrero de 2015 entró al café Petit Colón Noemí Cristiansson de Canclini, una de mis 50 invitados para celebrar mis 50 años, una idea sobre la cual puedes leer más en esta nota.

“Gracias por este tiempo maravilloso”, me confesó con serena emoción Noemí, quien con sus 85 años fue la invitada más adulta de toda mi lista.

Elegante y hermosa, a tono con el café tradicional que está a pocos metros del Teatro Colón, Noemí es la viuda de Arnoldo Canclini, pastor, escritor, editor, miembro de la Academia Nacional de Historia y el hombre que usó Dios para impulsar mi vocación por el periodismo.

Noemí me conoce desde que nací, porque ella y Arnoldo fueron amigos íntimos de mis padres.

Me vio crecer y tuve la bendición de compartir con ella la redacción del periódico El Puente.

Dueña de una fina sensibilidad, Noemí me enseñó en esa redacción, sin que se diera cuenta, las bondades de aportar a un trabajo con palabras sencillas, claras y asertivas.

Lectora consecuente y entusiasta de este blog, en la charla hablamos de muchos temas, en especial de las iglesias, y en especial sobre Arnoldo.

“Me hubiera gustado que estuviera más tiempo conmigo”, me dijo Noemí en referencia a su esposo, quien falleció en 2014, luego de 61 años de vivir juntos.

Con una partida tan fresca al momento de nuestro encuentro, los duelos por las muertes de nuestros seres queridos ocupó gran parte de las algo más de cuatro horas que charlamos, abastecidos por una generosa merienda imperial con tostadas con queso crema y mermelada de frambuesa, té para ella y café con leche para mí, jugos de naranja, bandejas de masas y rollos de quesos y jamones y porciones de “lemon pie”.

No fue una charla lacrimógena, porque tanto Noemí como yo tenemos la esperanza de reencontrarnos con nuestros amados en la presencia de Dios.

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